Un logotipo es parte fundamental de la identidad corporativa de una empresa, entendiendo ésta como un conjunto de elementos visuales que identifican la personalidad, valores y objetivos de una compañía, organización o institución.
El logotipo, como parte de una identidad corporativa consistente, debe diseñarse para tener una duración de entre 5 y 10 años como mínimo, ya que esta consistencia en el uso de la identidad juega un papel decisivo en la percepción que los clientes tienen de la empresa.
Una buena manera de aumentar la longevidad de un logotipo consiste en evitar modas y recursos estilísticos pasajeros que harán que el logotipo quede desfasado pronto además de dificultar la función de la identidad de dar individualidad a la imagen de la empresa.
El logotipo además debe ser diseñado teniendo en cuenta toda una gama de posibles aplicaciones, en cuanto a tamaño, soportes y posibilidades de impresión de color y escala de grises.



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