Orígenes de la imprenta en Andalucía

Colofón del primer libro impreso en SevillaLa imprenta es introducida en Sevilla en el año 1477 y a diferencia de el resto de España donde la imprenta había llegado de manos de impresores alemanes, los dueños del primer taller de impresión en Sevilla serán nativos españoles, sus nombres: Antonio Martínez, Bartolomé Segura y Alfonso del Puerto.

Pronto se crearían otros talleres de manos de impresores alemanes, destacando el taller de los Cuatro Compañeros Alemanes, hechos venir a Sevilla por los propios Reyes Católicos, difusores de la imprenta, que incluso dieron privilegios de impuestos para promover su implantación en España.

A finales del siglo XV ya se había alcanzado gran calidad técnica, imprimiendose muchos de los volúmenes a dos tintas, negro y rojo, y con numerosas ilustraciones, orlas, letras capitulares, y tipografías tanto góticas como romanas. En cuanto a la disposición del texto no hay un estilo definido, pudiendose disponer en dos columnas o a renglón seguido, incluso intercalando imagenes dentro del texto.

En 1496 llegaría la imprenta a Granada, principalmente para la difusión del cristianismo en la zona recientemente conquistada por los Reyes Católicos y a petición del Arzobispo de Granada, aunque el taller cerraría varios años más tarde volviendo la producción a Sevilla.

 

El libro en Andalucía en el siglo XVI

Portada impresa por los CrombergerLa producción de libros en el siglo XVI se multiplica, ya que Sevilla adquiere una especial importancia económica debido al tráfico y comercio con las indias.

Se sabe que los monjes franciscanos, primeros en tratar de llevar el cristianismo a América, tenían una estrecha relación con impresores sevillanos, por lo que es muy probable que los primeros libros llegados a América procedieran de imprentas de Sevilla.

En cuanto a estilo, el libro se desliga formalmente del manuscrito y adquiere gran calidad técnica, apareciendo nuevos elementos, como la portada, que aunque tiene antecedentes en los incunables es en este momento cuando toma el caracter que hoy en día conocemos, como presentación de la obra impresa. Mostraban el título, autor y otros datos como la fecha y lugar de la edición y generalmente iban rodeados de una orla decorativa.

En Sevilla destacaría el taller de Jacobo Cromberger al que sucedería su hijo Juan, de origen alemán, y que no tendría competencia durante la primera mitad del siglo XVI. Esta familia abriría el primer taller de impresión en América en la ciudad de Mexico en 1539.

Desde principios de siglo se implanta la censura de la inquisición por orden de los Reyes Católicos, no pudiendose publicar ningún libro sin su autorización, algo que reafirmarían Carlos V y Felipe II.

En el siglo XVI se vuelven a abrir talleres de impresión en Granada, y se crean nuevos talleres en Cordoba, hacia mediados de siglo y en Málaga en el año 1599. Existe una primera impresión en Cádiz en el año 1598, aunque se trata de un impresor de Sevilla desplazado para esa edición en exclusiva.

Destacar en Sevilla la figura del hijo de Cristobal Colón, Hernando Colón, gran bibliofilo y que a su muerte legó toda su biblioteca al Cabildo de la Catedral de Sevilla, creandose así la Biblioteca Capitular Colombina, una de las más importantes de España en cuanto a número de incunables pese al expolio sufrido durante estos siglos.

 

El libro durante el Barroco

El Barroco en la imprentaEn el siglo XVII los tipos góticos dejan paso a los romanos definitivamente. En cuanto a decoración destacan los llamados frontispicos, que aparecían en la portada y que mostraban el título, autor y otros datos relevantes como la fecha y lugar de la edición y que estaban rodeados de una orla arquitectónica que mostraba los elementos típicos de una fachada renacentista, enteramente realizada mediante grabado, y a la que seguía una segunda portada completamente tipográfica.

Existen ya talleres estables en Cádiz y Jerez de la Frontera, por lo que la imprenta estará instalada plenamente en Andalucía.

La censura civil y religiosa sigue condicionando la producción de libros. En general se produce una clara decadencia en el arte de imprimir, reflejo de la situación politico-económica del momento en Europa, causada principalmente por el reformismo religioso y la guerra de los 30 años.

Sevilla por otra parte entra también en decadencia económica al irse el comercio con América a Cádiz. Pese a ello salen grandes libros de imprentas de Sevilla.

La imprenta no es ajena a la calidad artística que alcanza el Barroco en Sevilla. Destacaría de los libros impresos en Sevilla, Fiestas de la S. Iglesia Metropolitana, y Patriarcal de Sevilla al nuevo culto del señor rey S. Fernando el tercero de Castilla y Leon, obra maestra de la imprenta sevillana del siglo XVII, impreso por Nicolás Rodríguez y con grabados ilustrados por Valdés Leal, Francisco de Herrera el Mozo y Murillo.

En este siglo destacaría también la imprenta de Granada, libros que contarían con grabados de la familia Heylan, procedentes de Amberes y establecidos en la ciudad. Destacaría Historia del Monte Celia de Nuestra Señora Salceda, impreso por Juan Muñoz en 1616 y con grabados de Francisco Heylan.

 

La Ilustración

Hebdomadario Util SevillanoEl siglo XVIII se caracteriza por la abundancia de leyes que se promulgan para apoyar la producción y comercialización de los libros y la organización de centros bibliotecarios, todo ello bajo el reinado de los Borbones. Estas leyes tienen una doble función, la difusión de las ideas, y el control de las mismas, siendo habituales las restricciones a la importación de libros.

La primera mitad del XVIII hereda como estilo el barroco del siglo anterior. Durante la segunda mitad en cambio vuelve un interés por la caligrafía, el orden y el buen gusto, hay una vuelta al clasicismo. Se prefiere el equilibrio, la sobriedad y un gusto más delicado por los detalles decorativos. Además la estructura del libro se organiza como elemento de comunicación.

Las principales imprentas se sitúan ahora entorno a la corte, siendo Madrid la ciudad donde se producen más número de publicaciones y de más calidad.

A nivel europeo destacan las creaciones tipográficas de John Baskerville en Inglaterra, Firmin Didot en Francia y de Giambatista Bodoni en Italia. Estos tipos se importarían en España creandose versiones muy similares, con muestrarios de punzones nuevos en las imprentas más importantes.

Se imprime numerosa prensa periódica, algo que ya se da a finales del XVII, con las llamadas gacetas. Se publican gacetas en Sevilla, Cádiz, Granada y Málaga aunque en mucha menor medida que en Madrid. La prensa se puede adquirir tanto en librerias como por suscripción por correo. Cuando no se podían publicar diarios se publicaban semanarios, como el Hebdomadario útil sevillano, que se imprime en Sevilla entre 1758 y 1767.

 

Marca de impresor de los Cuatro Compañeros AlemanesEl diseño y producción del libro en Andalucía y España, ha ido desde su origen a caballo de lo que se iba haciendo en Europa, donde Alemania, Francia e Italia lideran la creación y evolución de la técnica de producción libraria.

En Andalucía, y particularmente en Sevilla, existen magníficos impresores desde la llegada de la imprenta y durante los años de hegemonía económica.

El siglo XVII pese a ser un siglo de clara decandencia también cuenta con magníficas publicaciones. No es el caso del siglo XVIII que al centrarse el poder en Madrid y aumentar el control de la imprenta por parte del gobierno de los Borbones, hacen disminuir considerablemente el numero de impresores y publicaciones en Andalucía.

En cuanto a la técnica de impresión España ha dependido siempre del norte de Europa y ésta ha permanecido casi intacta en muchos casos hasta el siglo XX, y aunque la maquinaría iba mejorando, los principios básicos han permanecido iguales, hay incluso quien dice que “la imprenta nació perfecta”, y es que si observamos la “Biblia de las 42 lineas” de Gutenberg, podemos ver la altísima calidad técnica y estética de esas primeras impresiones.

 

BIBLIOGRAFÍA

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